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Ojo de Piedra, the real story, la historia real.

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Bien dicen que de lo mas difícil en la vida es poderse definir a uno mismo, conocerse a fondo, ¿o me equivoco?

Entre los que nos dedicamos al arte en cualquiera de sus disciplinas se estila el usar seudónimos o nombres que reflejen como queremos presentarnos al mundo o mejor aún, lo que guía y motiva nuestro trabajo y parte de nuestra personalidad, manera de ser y filosofía acerca de la vida.

El nombre “Ojo de Piedra”, título de este blog, ademas de ser mi alias en Instagram, Twitter y otras de mis identidades en la web, es el resultado de buscar definir mi identidad corporativa como fotógrafo. En el proceso, buscando dar mas sustancia a esa identidad, surgió en mí la necesidad de proyectar mas de mi esencia personal, de mis experiencias de vida y cómo se reflejaba eso en mi actuar, en mis paradigmas y en mi trabajo. Aún sin ser un experto, siempre me he fascinado con mi cultura mexicana, sobretodo con la mitología prehispánica Azteca y Maya.

Lo que me llevó en esta dirección implica el que a lo largo de mi vida la introspección me ha acompañado en mayor o menor grado, un compromiso hecho conmigo mismo de mejorar mi ser al pasar del tiempo, mi carácter muy contradictorio durante una época, y mi afición por estar en la Naturaleza y meterme a las cuevas, entre otras cosas; así que conociendo un poco sobre el mito de Quetzalcóatl y Tezcatlipoca, deidades de la cosmogonía Náhuatl, Azteca principalmente , encontré en las descripciones que se hacen sobre este último varios elementos con los que me he identificado.

A Tezcatlipoca se le identificó con la oscuridad y la noche, en donde se agudizan los sentidos y se maximiza la intuición; con las fuerzas naturales y primigenias, con los contrastes y los dualismos. Se le consideraba un ser invisible y omnipresente, le nombraban el Corazón del monte, Señor de las cuevas, donde uno puede adentrarse en la esencia de la Naturaleza y llegar a la humildad y la honestidad a través del dominio del ego. A Tezcatlipoca se le conoció también personalizado en el Jaguar, el señor del bosque oscuro, lleno de sabiduría ancestral, y como el Guerrero del Espejo de Obsidiana, ahí en el reflejo disperso donde tiene que observarse a uno mismo hasta llegar al fondo del alma.

Mi manera de conectar con el mundo es a través de la lente de mi cámara, estando de preferencia en el bosque, en las cuevas, en la montaña, donde puedo conectarme conmigo, buscando reinventarme a través de una constante evolución. Para mí el Ojo de Piedra es al mismo tiempo espejo y lente de obsidiana por los que viajan luz y oscuridad, catalizadores de la alquimia entre las caras de mi dualidad, con lo que me tengo que confrontar dentro de mi ser; mi visión de la vida y lo que busco captar y expresar a través de la lente cuando llevo al máximo mi quehacer fotográfico; es también la pupila del ojo del jaguar, la negra entrada de la cueva, el reflejo y la trasparencia del agua en los ríos y cuerpos de agua subterráneos o superficiales, los profundos espacios bajo el follaje del bosque y la selva…

La imagen con que acompaño este texto, realizada me parece que en 2008 o 2009 es la primera encarnación ya pulida de mi representación del Ojo de Piedra, un acercamiento al ojo de un jaguar, estilizado y sintetizado con el frente de una lente fotográfica, un símbolo que en mi mente le daba coherencia a las diferentes facetas de mi persona y mi trabajo. Desde entonces estuve usándolo como logotipo en mis fotos y  sufrió un par de transformaciones, hasta que llegué al punto de solo usar el seudónimo o mi nombre real. Ahora, en pleno proceso de transformación, la imagen tomará forma desde adentro, aunque no sé si alguna vez la comparta.

 Note: If you would rather read this post in English or your own language please visit the web version on http://www.ojodepiedra.wordpress.com and click on the language drop down selector on the left column, thanks!!

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Into the depths (TBT)

For this throwback thursday I’d like to share this image from back in 2005. Some friends and I posing for the “before the adventure” shot previous to making the journey through the Chonta underground river in Guerrero, Mexico. The journey takes from six to eight hours of walking and swimming in the river that goes trough the cave, that can be achieved all at once, or trekking half of the distance, camping for a few hours, which we did on that occasion, and resuming the next day. It requires some physical effort, but it’s absolutely rewarding.

This was the second or perhaps the third time I went to trek the Chonta river, I really liked it and I came back there several times, but going there for the first time a couple of years before and my destiny was all set up. The experience of going so many hours into the dark, looking at the huge chambers inside the earth while floating in the river’s current lit only by our headlamps, witnessing the sheer power of the water, that stuck even really large tree trunks into the cave’s walls dozens of meters above the river’s level, and the excitement that back then was something really new for me, all of that drove me years later into learning and practicing much more serious caving.

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