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Still some of winter remains in August

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Now the summer is full on. Greens are everywhere, rainy nights, beautiful mornings, still inspired by a music album by great icelandic composer Ólafur Arnalds, from whom I’ve come to know and listen his great music in the recent months, I have the ability to realise that there is some of the past Winter roaming in my bones, in my thoughts…

At times, the colours are not so bright, the Sun shines outside, but my skin filters some of its light and warmth…

My Fall.

Here in Mexico City and its suburbs autumn arrives somewhat later and with much less intensity than in the northern part of the country, the United States, or especially Canada, the foliage of the majority of trees nor does fall, neither turns into the vibrant hues of red and orange, so trying to find an image for my own taste that captured the feeling of the shorter days and the qualities of light that come with this season has been hard for me, even more so since in the preceding weeks I haven’t got the chance to travel to a location more suited to my mood.

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Luckily a couple days ago I found this leaf next to a dried out fruit of a tree we here call “breva”, pretty similar to a fig, laying on a “lavadero” a fixture that is used to wash clothes by hand. The leaf’s subtle hues, its beauty preserved even though life had almost completely vanished from it, the lovely textures, next to the fruit’s touch of brown-reds and orange made click in my eye, my mind, and my camera.

Mariposas de los trópicos visitan el Altiplano Mexicano.

Al parecer en la Ciudad de México tenemos visitantes de otras latitudes.

Hace unos meses me topé con una oruga de colores brillantes y contrastados comiendo las hojas de un chirimoyo, árbol frutal parecido al guanábano. Por supuesto fuí de volada por mi cámara y comencé a hacer algunas imágenes hasta que obtuve unas decentes. Subí la imagen de la oruga a la Comunidad Mexicana de Fotógrafos de Naturaleza en facebook esperando obtener información de la especie de la que se trataba. Cuando amablemente me informaron que podría tratarse de una larva de una mariposa del género Mimoides y de la posibilidad de que fuera una especie antes sólo encontrada en Costa Rica, me llené de asombro y decidí seguir a la oruga cada que podía. Por días tuve el regalo de observarla cambiar de hoja hasta que me fué imposible encontrarla. Algo decepcionado estaba a punto de alejarme de ahí cuando me llamó la atención una forma que no esperaba: la misma oruga, pero cambiando sus patrones y colores! En unos minutos pasó del amarillo con negro, pasando por unas variantes naranjas y casi rojas, a encapsularse en su capullo, formado en instantes que desafortunadamente me distraje, y que en compensación al mismo tiempo encontré que en una rama cercana se encontraba otro capullo ya formado!

Me mantuve al pendiente esperando el momento de la salida de las mariposas con la curiosidad de saber en qué se convertirían aquéllas orugas amarillo con negro que se guardaron en aquéllos “sleeping bags” color verde con un cuernito y una mini “cuerda de seguridad” anclada a las ramas. Día a día me asomé a donde se encontraban las crisálidas, pasó una semana, pasó otra, pasaron… perdí la cuenta hasta que un día noté que uno de los capullos estaba vacío! Era imperante el estar al pendiente del segundo!, pues nunca supe cuánto tiempo antes se había encapsulado la primera larva y había empezado su metamorfosis. Finalmente la espera rindió frutos, un muy muy leve cambio en la tonalidad del verde del primer capullo, poco antes de que lo encontrara ya vacío, repetido en el segundo me hizo saber que en cualquier momento saldría la segunda mariposa. En lo que armé mi equipo para captar en fotos el momento, regresé al lugar y dispuse todo, la mariposa comenzó a salir y derrapando pude fotografiarla junto a su capullo abierto, esforzándose por secar y extender sus alas, y alzar su primer vuelo.

He investigado mas sobre ésta subfamilia y sólo un experto podría decir si mis visitantes -hasta ahora recurrentes pues los he seguido viendo hasta hace poco y sobre lo cual publicaré una post próxima- vienen de Costa Rica, lo que hasta ahora he podido concluir en base a lo que conozco, lo común entre las Mimoides que viven en México es que se les encuentra en zonas tropicales o subtropicales, tal vez el aumento global de la temperatura nos las ha traído por acá al altiplano para poderlas admirar, lo que sería por lo menos de momento, muy disfrutable.