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Oaxaca at the beginning of November.

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Here in Mexico the Day of the Dead celebration is one of the most important throughout the year in all the country. At the city of Oaxaca and its surroundings the “Comparsas” and “Muerteadas”, a sort of parades with people dancing and playing music are full of action, enjoyment and peculiar characters where Catrinas stand out celebrate the duality between life and death, and where homage is paid to the ones that have preceded us in the journey to the other side.

Here I share some images I captured in Oaxaca and the town of Villa Etla the first two days of November hauling around my Fujifilm XT10 and my old and a lot larger Nikon D200 DSLR to evaluate the pros and cons of each camera in the task of documenting the area and the celebrations, kind of street and travel photography style. In following posts I’ll be glad to share more images from these days in Oaxaca.

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Aquí en México la celebración del Día de Muertos es una de las mas importantes del año en todo el país. En la ciudad de Oaxaca y sus alrededores las Comparsas y Muerteadas, suerte de procesiones donde la gente canta y baila están llenas de acción, disfrute y personajes peculiares donde destacan las Catrinas celebran la dualidad entre la vida y la muerte, y donde se rinde homenaje a aquellos que nos precedieron en el viaje al otro lado.

Aquí les comparto algunas de las imágenes que capté en Oaxaca y Villa Etla los primeros d0s días de noviembre trayendo de acá para allá mi Fujifilm XT10 y mi vieja y mucho mas grande DSLR D200 de Nikon para evaluar los pros y contras de cada cámara en la tarea de documentar la zona y sus celebraciones algo mas al estilo de la fotografía de calle y de viajes. En publicaciones subsecuentes tendré el gusto de compartir mas imágenes de éstos días en Oaxaca.

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Early morning light giving life to the architecture of the city of Oaxaca, Mexico. November 2016. ©Eduardo Mendoza.

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Day of the dead celebrations in the streets of Oaxaca, Mexico. November 2016. ©Eduardo Mendoza.

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Day of the dead celebrations in the streets of Oaxaca, Mexico. November 2016. ©Eduardo Mendoza.

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Characters at the Muerteadas, Day of the dead celebrations. Villa Etla, Oaxaca, Mexico. November 2016. Eduardo Mendoza.

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Characters at the Muerteadas, Day of the dead celebrations. Villa Etla, Oaxaca, Mexico. November 2016. Eduardo Mendoza.

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Characters at the Muerteadas, Day of the dead celebrations. Villa Etla, Oaxaca, Mexico. November 2016. Eduardo Mendoza.

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Characters at the Muerteadas, Day of the dead celebrations. Villa Etla, Oaxaca, Mexico. November 2016. Eduardo Mendoza.

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Characters at the Muerteadas, Day of the dead celebrations. Villa Etla, Oaxaca, Mexico. November 2016. Eduardo Mendoza.

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Grasshoppers are some of the insects harvested from the fields of Mexico to serve as food, here, sold at the market of Oaxaca. November 2016. ©Eduardo Mendoza.

Pan de Yema, Oaxaca.

A special kind of bread is made for the Day of the Dead celebrations at the beggining of November in Oaxaca, Mexico, called “pan de yema” or yolk bread, made all year, but decorated with the tiny faces and shaped like people is only made for this ocassion. Market of Oaxaca. November 2016. ©Eduardo Mendoza.

Pan de Yema, Oaxaca.

A special kind of bread is made for the Day of the Dead celebrations at the beggining of November in Oaxaca, Mexico, called “pan de yema” or yolk bread, made all year, but decorated with the tiny faces and shaped like people is only made for this ocassion. Market of Oaxaca. November 2016. ©Eduardo Mendoza.

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Tour y taller fotográfico en San Joaquín, Sierra Gorda de Querétaro, 21 al 23 de octubre 2016.

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La Sierra Gorda de Querétaro es una región llena de belleza natural, en ella se encuentran muy variados ecosistemas y su paisaje ofrece muy singulares vistas. Los senderos y parajes próximos al pueblo de San Joaquín invitan a recorrerlos descubriendo a cada paso detalles dignos de ser contemplados y su gente conocedora de la región nos regala sus misterios. Esto y mas ofrece innumerables oportunidades para todos aquellos que disfrutan de viajar y conocer siempre con su cámara en mano.

Te invito a recorrer y disfrutar de las maravillas de la Sierra Gorda y acercarte a las posibilidades que da la fotografía en esta bella región de México! En un fin de semana tomando como base un bello parque asentado entre las colinas recorreremos los alrededores admirando y fotografiando el paisaje y los detalles naturales. Aprenderemos a entender mas del lenguaje fotográfico, la luz, la composición y el uso de la cámara. Si el cielo se porta amable con nosotros podremos retratar el cielo nocturno, y a la mañana siguiente estaremos listos para contemplar el amanecer después de una noche de merecido descanso en cabañas con todas las comodidades o al estilo mas natural en tienda de campaña.

Entre sesión y sesión podremos degustar la comida regional preparada con esmero en el comedor del parque, y tomar descansos para convivir, platicar de fotografía o simplemente contemplar el entorno.

Esta aventura

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Itinerario:

Viernes por la noche y/o sábado a las 9:30:

Llegada al parque.

Sábado:

Desayuno y bienvenida.

Sesión de campo: caminata en los alrededores del parque, fotografía macro, paisaje.

Comida.

Sesión de campo: paisaje, atardeceres.

Merienda.

Sesión de Fotografía nocturna.

Domingo:

Sesión al amanecer, paisaje, detalles naturales.

Almuerzo.

Sesión de salón, muestra del material de los asistentes, crítica constructiva, preguntas y respuestas.

Regreso.

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Equipo necesario:

No es necesario que tu cámara sea profesional, se pueden hacer buenas imágenes en muchas situaciones con cámaras compactas y celulares con buena cámara, así que trae tu cámara digital réflex o mirrorles, cámara compacta, iPhone o por el estilo. Si cuentas con lentes intercambiables, tráetelos!!, angular, telefoto y macro muy adecuados.

Tripié si cuentas con uno.

Ropa y calzado cómodo, vestido por capas para las sesiones nocturna y del amanecer.

Lámpara, preferible frontal a una de mano.

Repelente de insectos, bloqueador solar.

Mochila ligera para los recorridos.

Gorra o sombrero, chamarra.

Equipo de acampar si optas por esa opción de hospedaje.

 

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Costos por persona:

Opción 1: con hospedaje en cabaña para 2 o 4 personas con todas las comodidades, $1850.00

Opción 2: con hospedaje en tienda de campaña: $1500.00

Incluye:

Tour fotográfico de dos días, recorridos por el parque, asesoría fotográfica, 4 alimentos (desayuno, comida y cena del sábado, almuerzo del domingo, todos cocina típica de la región), y una noche de hospedaje.

Noche extra en cabaña: 450.00

Noche extra en acampada: 120.00

Nota: No incluye transporte.

 

Te esperamos en la Sierra Gorda!!!

Contacto en Facebook: https://www.facebook.com/EduardoMendozaDocumentaryPhotography/

Mail: lalomendoza@mac.com

Un vistazo a la Sierra Mágica, Tlacuilotepec, Puebla.

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Con el gusto de regresar a escribir otra post! Ya sé, hace ya mas de un mes desde la post pasada, pero en ocasiones el estar muy ocupado entrenando, y saliendo a explorar lugares interesantes trae como recompensa mas imágenes e historias.

En semanas anteriores tuve la fortuna de ir un par de veces a Tlacuilotepec, en el norte de Puebla, una región mas al norte de Cuetzalan, en las cercanías de Huauchinango y la presa de Necaxa la que está siendo promocionada como nuevo destino turístico. El objetivo principal, aparte de simplemente pasear, claro, era explorar una cueva con algunos amigos, Ana Pérez, Angel Rueda y Roberto Rodríguez, compañeros y mentores en nuestra pasión que es la Espeleología. En nuestra primera visita, arrancamos temprano desde la Ciudad de México y sin saber exactamente dónde se ubica la cueva, primero nos encontramos con la Familia Cuéllar-Díaz en Xicotepec de Juárez desde donde nos llevaron a Tlacuilotepec por un sinuoso camino entre grandes cañadas y a lo largo de las orillas de las colinas y los voladeros de la Sierra. Tras bajar por el camino desde Xicotepec, subir de nuevo, volver a bajar hasta cruzar un puente por encima de un río, y finalmente subir por las estribaciones montañosas una vez mas, llegamos a Tlacuilotepec, recibidos por un letrero: “Bienvenidos a Tlacuilotepec, Sierra Mágica”.

Al ir avanzando entre las casas, el tipo de construcciones, la mayoría sencillas, de adobe y teja, me hicieron pensar en una población humilde, de mucho menor importancia y tamaño a lo que la llegada a su plaza principal nos demostró con sus portalitos muy bien decorados, con columnas y colores vivos, un jardín central muy arreglado y una pequeña parroquia, muy mona por fuera, pero que aún no tenemos el gusto de visitar a fondo. Ahí, entre los locales que se ubican en los portales en la Tienda-Café “Don Cos” fuimos recibidos por sus propietarios Don Tito y Doña Laura de una manera tan amable y cálida que nos hicieron sentir realmente en casa, en un ambiente de ésos de tradición, del tipo tendajón mixto de los que había muchos antaño, siendo Don Cos muy singular al mezclar en el mismo espacio botas, sombreros, cinturones, pilas, lámparas, y utensilios muy variados para la labranza y la casa, con bolsas de café, licores locales y hasta mermeladas. Habiendo llegado a la mera hora del calor desde luego que estábamos sedientos, y  afortunadamente no se hicieron esperar las bebidas refrescantes, refrescos y cervecitas bien fríos y un tesoro que encontramos en la tienda, un licor de jamaica que acompañado con mucho hielo fascinó nuestros paladares. Después de un buen rato tan a gusto nos encontrábamos en la plática que por poco y nos quedamos ahí en Don Cos!, tuvimos que hacer un gran esfuerzo para seguir camino hacia la cueva. Guiados por Carlos, un vaquero recio nativo de por allá, continuamos subiendo aún mas por la sierra hasta que dejamos los tejados de Tlacuilotepec por debajo de nosotros hasta un paso entre las crestas de los montes a partir del cual comenzamos a bajar de nuevo sobre una terracería. Cerca de un hora mas tarde nos detuvimos a la orilla del camino, -no sin antes haber hecho una pausa para echarle el ojo a una pequeña dolina o depresión en el terreno en la que puede abrirse una cueva- nos equipamos con arneses, cascos, lámparas, ascensores y descensores, y cargando costales con cuerdas y fierros Carlos nos llevó cuesta arriba por un sendero entre la vegetación -de la cual por cierto no toda era amigable- hasta la entrada de la cueva. Acompañados hasta allá por los Cuéllar Díaz, y sin que ellos contaran con equipo de progresión, su entusiasmo los llevó a seguir con nosotros hasta donde el terreno lo permitiera, así entramos finalmente a la cueva.

Por la hora en la que entramos decidimos que sólo haríamos una breve prospección de entre hora y media a dos horas, en ese lapso bajamos por una pequeña joroba de roca hasta una rampa de lodo, en su fondo se abría una galería por la cual continuamos avanzando inicialmente caminando libres entre unas columnas y paredes con formaciones y algo mas adelante anclados a cuerdas de seguridad bordeando las sanjas entre el piso falso y que continuaban varios metros hacia el fondo de la grieta. Al progresar por ahí nos dimos cuenta de que por ése camino no íbamos descendiendo como estamos acostumbrados sino que estábamos subiendo!, parecía que la galería venía de arriba del monte, lo cual nos lo confirmó una pequeña corriente de agua que avanzaba en sentido contrario a nuestro recorrido. Emocionados de ver que continuábamos avanzando se nos pasó el tiempo hasta que Robert preguntó “Lalo, ¿qué hora es?”, y no sin un poco de frustración le contesté que ya era hora de dirigirnos a la salida. Viendo las posibilidades de avance de la cueva, en la que por cierto al ir hacia la salida encontramos otra rampa un poco mas allá por donde se podría seguir hacia abajo de la cueva, en nuestras mentes apareció la certeza de que tendríamos que regresar a continuar ésa exploración!

Al regreso nos encontramos a los demás esperándonos por fuera de la entrada a la cueva, nos saludamos con gusto y después de una corta pausa descendimos por el sendero llegando después de unos cuantos resbalones cuesta abajo hasta donde se habían quedado las camionetas., los que avanzamos mas en la cueva nos despojamos velozmente del equipo, calzado y la ropa enlodada que traíamos encima poniéndonos prendas secas y mucho mas limpias para podernos subir a los asientos sin dejar los interiores de la camioneta como chiquero. Emprendimos el regreso hacia Tlacuilotepec algo apurados de que no nos cayeran la niebla y la noche en la terracería, lo que no impidió que maravillados por la luz de la tarde y el descenso de la neblina sobre las crestas y laderas de los montes nos detuviéramos a hacer unas buenas fotos, antes de continuar hacia Xicotepec donde disfrutamos de una rica merienda antes de emprender el regreso a casa.

Nada mal para un sólo día eh? De la segunda visita a este bello rincón del norte de Puebla y su no menos emocionante relación de sucesos, hablaré en próxima ocasión.